
Noviembre, comienzan a caer las primeras nieves y muchos de nosotros abrimos el armario y comenzamos a preparar nuestras tablas (de esquí o de snowboard), a probarnos el mono del año pasado y a verificar el estado de todos los accesorios indispensables para disfrutar de nuestro deporte favorito.
Todos los que viajamos a las montañas españolas tenemos un objetivo común: disfrutar de la pasión por esquiar, pero debido a las diferentes opciones y propuestas que nos ofrecen las estaciones invernales que se llenarán de visitantes durante este invierno, no todos viajamos con las mismas ideas en la cabeza.
Actualmente podemos encontrarnos compartiendo una misma afición con nosotros a todo tipo de grupos: parejas jóvenes, familias enteras, grupos de estudiantes, grupos de amigos… pero el grupo que nos llama la atención es el de despedida de soltero, o de soltera, grupo en el que nos vamos a centrar en esta entrada.
¿Por qué los jóvenes españoles deciden viajar a las pistas blancas para celebrar sus despedidas de soltero? La razón es muy sencilla, porque pueden encontrar todo lo que buscan y, sobre todo, porque cada vez son más las parejas que quieren hacer una despedida separada pero al mismo tiempo conjunta. ¿Qué mejor forma de despedirse de la soltería que pudiendo disfrutar de lo mejor de ésta durante un fin de semana?, ¿por qué no tener a nuestra pareja durante algún momento del día para poder olvidarnos de ella durante el resto de éste y, sobre todo, de la noche?, ¿quién no quiere realmente sentir el cariño de su futura esposa un momento más antes de dar el paso definitivo?
Probablemente las agencias de viajes vean en estos grupos futuros clientes y hagan algún anuncio diciéndonos: “Disfruta de los últimos días de soltería con las personas que más quieres, disfruta de la nieve por tu pareja y cuando llegue la noche siente la fiesta y la locura que te ofrecen los restaurantes, bares, discotecas y todo lo que te puedas imaginar con tus amigos: bebibas exóticas, jóvenes, fiesta, música, balnearios, ruleta y dados son algunas de todas las opciones que encontrarás gracias a nuestros viajes invernales”.
Yo ya me imagino alguna pareja catalana (más que nada por la proximidad) que viaja en autobús con todos sus amigos y amigas a Andorra para hospedarse cada uno en un pueblo: ella en Soldeu, él en El Tarter disfrutando cada uno de un ambiente de fiesta distinto, ellos en un casino, ellas en una discoteca para, a la mañana siguiente, volver a encontrarse y ser felices con la persona que quieren estar.
¿Vosotros pensáis que los viajes de despedida serán una moda cada vez mayor? Todo depende de la propaganda y publicidad que se le dé desde las estaciones invernales y agencias de viajes, la diferencia entre que sea una minoría la que realice estos viajes o lo sea la gran mayoría puede ser un simple anuncio publicitario.